sábado, 25 de septiembre de 2010

LA SICILIA GRIEGA

Cuando hace treinta años visité Sicilia, iba con la clara idea de que iba a ver numerosos monumentos arqueológicos, desde clásicos a bórbónicos, pues conocía bien la historia de esta increible isla mediterránea, que sirvió de recalada y paso de numerosas culturas y que fue un verdadero crisol de la totalidad de las culturas que por ella pasaron y dejaron un importantísimo acervo patrimonial.
Pero ya de aquella, para mí, Sicilia significaba encontrarme con los mejores monumentos griegos que podía ver en toda Europa ( exceptuando logicamente, Grecia), lo mismo que para ver los más importantes edificios públicos romanos era el norte de África ( exceptuando también logicamente, la peninsual itálica. En una frase que repetía constantemente: para ver, cultura griega, Sicilia y para ver cultura romana, el norte de África, como pude darme cuenta más tarde visitando Túnez o comprobando las importantes ciudades de Argelia o Libia, por citar unos países.
Y no me defraudo Sicilia. Tuve contemplar los mejores y mejor conservados templos y teatros griegos, en su opleno esplendor, situados en ocasiones en paisajes impresionante como el de Taormina, en donde tienes como escenario del teatro y nunca mejor dicho, el mar y el Vesubio. Tienes enfrente los tres elementos básicos de la mitología griega; tierra, agua y fuego.
El templo de Segesta se encuentra en un lugar, en la actualidad bastante alejado de las rutas convencionales y lo hace por ello muy bucólico. Está magníficamente conservado.
En las afuras de la ciudad actual de Agrigento, tenemos toda una colina llena de y templos. El más espectacular fue el dedicado a Zeus, de una dimensiones mayores que el Partenón de Atenas, pero que fué destruído apenas concluída su contrucción por los cartagineses.
Por su parte del templo de Selimunte, nos ofrece parte del gran edificio que fue, antes de que un posible terremoto lo derrumbara, si tenemos en cuenta las fotografías aéreas, que nos muestran como quedó la estructura inical esparciada por sus cercanías. Su tamaño era también colosal. Por poner un ejemplo sencillo, creo que en una de su bases nos hicimos unas fotografías seis personas...¡a la vez! y en una de las estrías de sus columnas, entrada perfectamente el cuerpo de una persona para hacer una fotografía.
Por último y no por ello, menos importante el gran teatro de Siracusa, en una emplazamiento impresionante, sus grada talladas en la roca base del monte, su gran aforo y su buena acústica, nos dejaron a todos impresionados, como la denominada "Oreja de Dionisio" en la zona de canteras cercana, que es una imponente gruta natutral con múltitud de leyendas.
Luego quedan otras ciudades con mas restos de diversos eficios públicos, como el Odeón o teatro de Catania por ejemplo, menos espectaculares, pero que nos hablan de la gran densidad de población griega en la isla en su época.
Nota.- En lasa imágenes que acompañan este comentario, de abajo hacia arriba, templo de Agrigento, templo de Selimunte, teatro de Siracusa, teatro de Taormina y templo de Segesta.