lunes, 15 de diciembre de 2008

SOBRE LAS ANTIGÜEDADES DEL MUSEO DEL LOUVRE (FRANCIA)


El Museo del Louvre, desde su creación, a finales del siglo XVIII, no ha dejado de incrementar de forma continua, su gran colección de objetos, entre los que se encuentran auténticas obras excepcionales y de importancia mundial. Este museo parisino que recibe diariamente la visita de miles de turistas de diferentes países del mundo, posee seis departamentos, en los que se exhiben las siguientes colecciones: antigüedades orientales, antigüedades egipcias, antigüedades griegas y romanas, esculturas, objetos de arte y pinturas.
ANTIGÜEDADES ORIENTALES
Son numerosos los restos arqueológicos que nos informan de Mesopotamia, desde sus inicios hasta el Nuevo Imperio Babilónico. Del período arcaico de Sumer y de Akkad tenemos dos piezas impresionantes: la estela de los buitres, fechable hacia el 2450 antes de Jesucristo, que conmemora la victoria de un rey de Lagash y la de igual temática, denominada estela de Naram-Sin, rey de Agadé (datable hacia el 2.270 antes de J.C.)
La civilización neosumeria está muy bien representada por diversas obras escultóricas pertenecientes al reinado del conocido personaje denominado Gudea.
En otra sala podemos observar los hallazgos arqueológicos localizados en las ciudades sumerias de Larsa. Mari y D'Eshumna. Destaca de todos ellos el famoso Código de Leyes del rey Hamurabi (1792-1750 a de J.C.) Luego tenemos testimonios de las civilizaciones que se desarrollan en el Naciente de Mesopotamia a finales del segundo milenio. Destaca el gran capitel del palacio aquénida de Susa; los bronces de motivos animalísticos de Luristán; etc.. A continuación pueden observarse antigüedades sirio-fenicias que van desde e tercer milenio a la época romana, contemplándose también testimonios de las civilizaciones púnicas, chipriotas y de Anatomía. Final¬mente están las salas dedicadas a Asiría, que presentan elementos arquitectónicos decorativos de los palacios de Nimrud, Khorsabad y Ninive. De Khorsabad son los grandes toros alados con cabeza humana descubiertos por el investigador Betta en 1843, una de las piezas más antiguas adquiridas por este departamento.
ANTIGÜEDADES EGIPCIAS
De creación más antigua que el anterior departamento, en éste se pueden observar extraordinarios ejemplares del
Egipto prehistórico hasta nuestra era. Esta sección del Museo del Louvre, de renombre mundial, se enriqueció constantemente de adquisiciones, donativos y la actividad de numerosos investigadores franceses, empezando por su primer conservador, el famoso Champollion. En un rápido recorrido por las salas que lo integran esta sección, podemos apuntar lo siguiente:
Llama la atención al visitante las escenas familiares que se contemplan en el interior del Mastaba de Akhti-hetep (alto funcionario de la quinta dinastía): la estela del rey serpiente: o la tan célebre estatua del escriba sentado, obra maestra del Imperio Antiguo.
Del Imperio Medio poseemos las grandes estatuas de madera del monarca Hapidjefa y de Nakhti, entre otras piezas singulares.
Ya del Imperio Nuevo, periodo de mayor esplendor de la historia del Egipto faraónico, se pueden observar extraordinarias obras: el grupo del dios Amón y del famoso rey Tutankamon (1352-1320); estatuas contemporáneas de Sekhmet, diosa con cuerpo de mujer y cabeza de leona; urna del sarcófago de Ramses III; bajorrelieve de Sethi I y de la diosa Hather;...
Se finaliza el recorrido observando jarras, canopes, es¬telas, el toro Apis y la esfinge, que proceden del Serapeum de Menfis y el busto colosal de Amenofis IV, regalado a Francia por Egipto en 1972, por la salvaguarda de los monumentos de Nubia.
ANTIGÜEDADES GRIEGAS Y ROMANAS
Mármoles, bronces, cerámicas, marfiles, frescos y mosaicos, nos ofrecerán un amplio cuadro cronológico de la historia del arte antiguo, desde los orígenes del helenismo hasta los últimos tiempos del Imperio Romano. De forma especial hay que destacar las célebres y atractivas esculturas de la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo. Pero existen otras obras de excepcional interés, como la Hera de Samos, la cabeza de Rampín (representando el período arcaico, siglos VI-VII); o del período clásico (siglos V-IV), las Ergastinas del friso del Partenón; la Venus Genetrix, el Apolo Sauroctono, la Venus de Arles o el Diadumeno; y del período helenístico, el Inope o el gladiador Borghese.
Son abundantes los retratos y relieves históricos que nos introducen en la escultura ro¬mana desde la República has¬ta el fin del Imperio.
La colección de jarros griegos existente en el Louvre, po¬see renombre universal. En ella poseemos un amplio repertorio de escuelas y estilos. Desde los primeros modelos de cerámica griega de motivos geométricos (hacia el 1.000 antes de J.C.) hasta la producción campaniense, fechable hacia el siglo II antes de Jesucristo. Algunos de estos vasos cerámicos están firmados por grandes maestros, como Exekias o Eufronios.
Por ultimo tenemos, un con¬junto de interesantes bronces que reflejan diversos aspectos de las civilizaciones griega, etrusca y romana; espejos, lamparas, armaduras..., destacando la escultura del Apolo de Piombino. datable en el año 500 antes de Jesucristo. De orfebrería podemos señalar la magnifica vajilla de plata localizada cerca de Pompeya, concretamente en Boscoreale.
Sin lugar a dudas el Museo del Louvre es un paraíso para el estudioso de la Arqueología, en el que se puede apreciar extraordinarias obras maestras de fama mundial pertenecientes a las primeras civilizaciones conocidas hasta la época griega y romana. La magnitud de tal conjunto arqueológico hace que ta visita a las salas de antigüedades de este modélico Museo eu¬opeo, dure varios días para poder sacarle el mayor rendimiento posible.
Nota.- Este comentario es el resultado de mi primera visita a este museo en 1983. Fue publicado sobre esa fecha en el Faro de Vigo y lo acompañan algunas de las fotos que realicé en aquella época en diversas salas.